NFTs como certificado de propiedad de un objeto físico

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Hemos oído hablar de NFTs mucho este último año. Demasiado incluso. Que si se ha vendido una imagen por miles de euros, que si se ha vendido el primer tweet por 2 millones de dólares, que si un collage de imágenes digitales vale 70 millones, que la NBA vende videos por auténticas barbaridades. Y aunque evidentemente los NFTs tienen asociado por el momento un fuerte componente especulativo es importante tener en cuenta el enorme potencial que suponen. 

Por primera vez podemos ser propietarios de un archivo. De un pdf, de una imagen, de un video, de lo que sea. Pero podemos tener en propiedad un activo digital

Potencial y aplicaciones de los NFTs

Pero el que de momento, muy pocos no han visto es el potencial que tiene la aplicación de estos cripto activos como herramienta de certificación de autenticidad, de autoría o propiedad de un objeto físico. 

Ya hay algunos que han empezado a usar los NFTs como certificado de propiedad de un objeto físico, asociando el NFT con este. Esta práctica aparentemente tan simple se denomina digital twin

Un ejemplo muy interesante es el que planteó la productora de Brandy francesa Hennessy. Esta creó una colección de NFTs que estaban asociados a botellas de Coñac serigrafiadas, muy limitadas (unas 200 en todo el mundo) y de alto valor (el coñac tenía cerca de 20 años y es uno de los destilados más preciados del mundo). En este caso los NFTs son un certificado de propiedad que te reconoce como propietario de la botella real. La botella está custodiada por Hennessy en su almacén de alta seguridad, bajo unas condiciones óptimas. Si tu decides consumir esta botella de alto valor quemas el NFT y este pierde el valor. O puedes optar por conservar el NFT, que Hennessy custodie la botella y usarlo como un bien de inversión que puede revalorizarse en el tiempo. Ejemplo sencillo de aplicar pero muy atractivo, tanto para consumidores como para inversores. Pero todavía más para Hennessy. Porque no solo pueden vender estos activos conservando ellos la custodia, sino que pueden montar un modelo de inversión con sus botellas almacenadas, obtener una rentabilidad y hacer que sus consumidores también la obtengan aumentando la fidelización del cliente. Además, como acción de marketing les potencia su imagen innovadora y les aumenta su exposición. Un win – win. 

Otro ejemplo donde también se ha usado un NFT ha sido en la certificación de un Picasso. La casa de subastas Sotheby’s certificó una obra de uno de los pintores más famosos de todos los tiempos usando un token no fungible. Pero la manera de asociar la obra con el token fue, a parte de efectiva, muy original.

El archivo digital asociado al NFT, es un fichero de texto donde se guarda “el código genético” de la obra. Para obtenerla se usó un escáner Looking Glass de la startup Mira Imaging. Este se compone de un microscopio, IA y robótica para escanear «cada micrón» de la superficie de la pintura para crear una «firma cifrada única» que es única y exclusivamente de esa obra. Por muy realista que pueda parecer una copia este código no será igual, ya que no solo contempla la apariencia, sino el estado de la cada micra de cada trazo, la densidad de la pintura y muchas otras variables…

digital twin

El NFT se puede usar para confirmar la autenticidad de la pintura (si tiene a mano el escáner Looking Glass). Sotheby’s afirma que el objeto se puede escanear en unos minutos y que el proceso no es más invasivo que tomar una fotografía. Entonces, el objeto físico se puede volver a identificar con una probabilidad muy pequeña de error: uno en «muchos» miles de millones, dice Sotheby’s.

Por eso, simplemente asociando este atributo único de la obra física al NFT (en forma numérica) podemos garantizar la autenticidad de la obra. Y no solo eso. Podemos también garantizar la propiedad de la obra y del NFT ya que al ser únicos y estar asociados, quien tiene en su propiedad uno es el propietario del otro

El futuro de los NFTs

Cabe remarcar que actualmente el marco jurídico no está suficientemente claro y todavía no regula los NFTs como activos, por ello, actualmente podríamos encontrarnos en la situación en la que alguien con un NFT reclamara los derechos de propiedad sobre un objeto físico y no fuera vinculante a nivel legal. Pero lo será. No a corto plazo, pero a medio o largo lo será. 

Sus aplicaciones serán infinitas. Desde certificados de propiedad de un producto electrónico comprado por Amazon, hasta nuestra casa o coche. Todos los certificados de propiedad y documentación asociada que nos reconocen como los propietarios de este activo serán un NFT. Y ni siquiera lo sabremos. Pero lo será. 

En el futuro, cuando compremos una casa recibiremos un NFT (asociado a un documento vinculante, evidentemente) que estará en nuestra posesión, es decir en nuestro wallet. Y cuando realicemos una venta transferiremos la propiedad a wallet del nuevo propietario. Y todos los sucesos de valor y que hayan afectado a este activo (como reformas, incendios en el caso de una casa, o siniestros o robos en el caso de un coche) quedarán registrados en la blockchain y asociados a este para siempre

Este es el gran potencial de esta tecnología. Que no solo podemos certificar la propiedad de activos digitales. Pero también podemos mover la documentación que nos otorga y reconoce una propiedad (recordemos que lo que nos confiere la propiedad de un activo físico y su uso no es la casa, es su certificado en papel) de formato papel, a formato digital y trasladarlo al mundo web 3, para evitar su falsificación y empoderar a su nuevo propietario. 

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